miércoles, 3 de octubre de 2012

Reseña: Play, Javier Ruescas


¡Buenas noches a todos! Hoy no me voy a demorar mucho en la presentación, pero espero que estéis pasando buena semana. He estado algo ausente porque, para variar, ando a mil, pero os tengo pendientes varias cosillas. Una de ellas os la traigo hoy mismo: la reseña del nuevo libro de Javier Ruescas, Play, que sale mañana mismo publicado con Montena y que yo recibí gracias a la amable colaboración tanto del autor como de la editorial. ¿Queréis ver qué me ha parecido? ¡Mirad, mirad!

Ficha técnica
Título: Play
Autor: Javier Ruescas.
Editorial: Montena. 
ISBN: 9788484419471
P. V. P.: 16, 95€
Páginas: 512
Lanzamiento: 4 de Octubre
Sinopsis.
Nadie diría que Leo y Aarón son hermanos. El primero es presumido y ambicioso; el segundo, tímido y reservado. Pero ambos desean algo. Mientras Leo sueña con hacerse famoso a toda costa, Aarón no deja de pensar en cómo puede recuperar a su novia, quien, tras ganar un concurso y convertirse en una estrella mundial, se ha vuelto inaccesible.
Un día, husmeando en el ordenador de su hermano, Leo descubre que Aarón tiene un talento desbordante para la música, y que ha compuesto y grabado varios temas que no tienen nada que envidiarles a los hits más populares del momento. Sin meditar las consecuencias, Leo decide darlos a conocer por internet y muy pronto el fenómeno Play Serafin –el nombre que le ha puesto al canal de YouTube– se extiende por toda la red…

Reseña
Dalila Fes, una simple adolescente como cualquiera de nosotros, se ha convertido en una de las jóvenes más populares a nivel mundial… y su novio, Aaron Serafín, se acaba de enterar.

Así arranca Play, la nueva novela de Javier Ruescas que saldrá a la venta mañana mismo, 4 de Octubre, acompañada de una gran campaña de promoción que incluye, entre otras grandes sorpresas, un disco con temas originales inspirados en la historia. Y es que este libro tiene un grandísimo componente musical.

Este componente musical viene explotado por Aaron Serafín, uno de nuestros protagonistas. Como comentaba arriba, la novela comienza cuando él vuelve de vacaciones y se entera de que la que era su novia ahora se ha convertido en alguien completamente inaccesible: tras tres meses participando en un reality show que la ha convertido en una de las caras más conocidas del panorama mediático actual, se la presenta como la actriz de que dará vida a Castorfa, la heroína de un fenómeno literario llevado al cine.

Debo decir que el principio ha sido, sin duda, lo que menos me ha convencido de la novela. Me pareció muy poco realista: vivimos en mundo muy globalizado, donde la información vuela de un lado a otro y nos sobran medios para enterarnos de todo cuanto queramos; si encima es un fenómeno mediático como parece ser Castorfa, mucho más. Ruescas busca la justificación de este punto más adelante, pero me siguió pareciendo cogido con pinzas y no me convenció (vale que no haya Internet, y aceptemos también que no haya cobertura telefónica, pero existen las radios, y en el hipotético caso de que no llegase ninguna frecuencia, existen periódicos).

Pero continuemos: Aaron  es un muchacho de diecisiete años con el corazón roto. Y su liberación está en la música: compone canciones con la misma facilidad con la que pudiera hacerlo Mozart, agarrándose a un sentimiento y dejando que este sea el que cree la melodía en su cabeza. En definitiva, un genio de la música. Tras componer sus piezas las graba, aunque solo para él… y no en su ordenador, un gran error que le pasará factura.

Aquí es donde entra Leo, nuestro otro protagonista. La narración en esta novela está alternada entre ambos personajes, de tal manera que la historia prosigue desde el punto de uno y otro. Leo es el hermano mayor de Aaron, que se fue de casa hace dos años en pos de sus sueños de fama y teatros llenos. Su gran aspiración, ser actor, ser aclamado, ser alguien a quien puedan reconocer y, de paso, dar en las narices a su padre. Precisamente por todos estos deseos egoístas, a Leo, en su retorno, se le ocurre la “magnífica” idea de robarle las canciones a su hermano, grabarlas con su cara haciendo un playback descarado y subirlas a Youtube.  A partir de ahí, las visitas aumentan, el fenómeno Play Serafín se dispara… ¡Y ta-rá, directos a la fama!

Debo decir que tengo una clara preferencia por el personaje de Leo: es cierto e innegable que es un egoísta presuntuoso, que no es nada de lo que podríamos considerar “bueno”, pero precisamente por eso me parece más humano o, al menos, más interesante: es impulsivo y lucha siempre por conseguir sus objetivos, de otra manera, confiando a ciegas en las respuestas que Tonya, su inseparable bola ocho, pueda darle. Los capítulos que pertenecen al hermano mayor están narrados con más agilidad: pasan más cosas y tienen, sobre todo, más gracia. Aaron es reflexión y Leo es acción. Juntos conforman el contraste perfecto entre el raciocinio y el impulso.

El personaje de Aaron, por el contrario, no me ha conseguido emocionar tanto como su hermano. Entre otras cosas porque es tan bueno y maravilloso, aparentemente sin ningún tipo de defecto, que no me parecía real. Esto, al menos, al principio. A medida que la trama avanza y especialmente en las últimas páginas, algo se acciona y el personaje madura y crece, convirtiéndose en uno psicológicamente mucho más interesante.

Respecto al ritmo de la novela, nada que decir: es ágil y realmente te apetece seguir leyendo y ver qué pasa. Devoré literalmente las últimas doscientas páginas en una mañana; es un libro que definitivamente se pasa rápido y es, sobre todo, entretenido, especialmente desde el momento en que los Serafín viajan a Nueva York. El estilo del autor ha mejorado notablemente en los años que lleva publicando, habiendo alcanzado aquí un tono desenfadado pero correcto, sencillo y divertido.

En cuanto al argumento, no obstante, debo decir que hay algunas cosas que me han parecido terriblemente precipitadas (su salto a la fama, por ejemplo, fue un punto que tampoco me pareció creíble por su celeridad). Respecto al final y a la gran controversia de si es necesaria o no una segunda parte: con ese final, definitivamente se precisa. Nadie duda de que este libro pudiera haber sido autoconclusivo en algún momento (Javier Ruescas cuenta, de hecho, que así es como se presentó en primera instancia), pero con el último giro (que fue, junto con el “Momento Tonya”, lo que más me ha gustado) Play pide lugar para una continuación.

En conclusión, Play es una novela divertida y fresca que aúna fama y música a un ritmo bastante pegadizo. ¿Te la vas a perder? 

3/5

3 comentarios:

  1. La reseña está muy bien y le has dedicado una buena entrada.
    Ya sabes que a mi me gustó bastante =D
    Buena reseña Iria,

    Abrazos

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  2. Muy buena la reseña, a ver si puedo hacerme con él pronto. Un besazo :)

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  3. Este me voy a comprarlo con las bloggeritas el sábado a la Fnac jijijiji
    Es bueno oír que el estilo ha cambiado aunque sea un poco porque a mí Bereth I como que no me gustó mucho. A ver si.

    ¡Besos!

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