miércoles, 24 de octubre de 2012

Carta de Jordi Sierra i Fabra... y toda la polémica.



¡Hola, hola, extranjeros, una semana más! Este blog está terriblemente descuidado y abandonado y somos conscientes de ello… pero es que yo no tengo tiempo de actualizar y Selene sigue por tierras inglesas trabajando, así que sus lecturas y su tiempo se están reduciendo considerablemente. Creedme, sé de lo que hablo: últimamente encontrarnos está siendo tarea de titanes.

Tengo varias cositas preparadas para vosotros, varias ideas, y estoy esperando a tener algún día remotamente libre para ponerme a tope con ellas, tanto para escribir como para grabar… porque sí, os debo vídeos también.

Hoy, no obstante, voy a prestar este espacio a favor de una polémica que se ha desatado en el último mes en la red y que tiene nombre y apellidos: Jordi Sierra i Fabra. Si tenéis twitter especialmente os habréis enterado de las espinas y la controversia que levantaron sus dos últimos artículos, uno dedicado a la autoedición y otro centrado en el mundo bloguero. El artículo “¿Autoediciones? No, gracias”, escrito para el diario El Tiramilla, podéis encontrarlo aquí; el artículo “¿Blogs? ¡Cuidado!” escrito para la revista Off the Records está aquí, en la página 6.

Yo en su día presenté mis opiniones por las redes sociales, tanto twitter como facebook. Víctor, de El alma del libro, hizo una entrada bastante interesante hace unos días sobre toda la polémica presentando su opinión al respecto, y yo le prometí una post-respuesta desde el mío… porque como ya habíamos hablado en persona alguna vez, no estaba de acuerdo con su posición, como no he estado de acuerdo con tantas otras personas. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, ayer saltó en la red la respuesta del propio Jordi a todas estas discusiones que han podido surgir. Comparto con vosotros, gracias a El cazador de libros, la carta que se ha difundido:





 Viendo estos días la polémica generada por dos textos míos en dos foros de Internet, me gustaría intervenir para matizar mis propias declaraciones. Lo peor que le puede pasar a uno es querer hacer las cosas bien y que le salgan mal, o que no le entiendan, o las dos cosas. La polvareda y la polémica desatadas me han confundido y preocupado, pero no soy de los que escurre el bulto. Si algo se hace mal, o ha salido mal, hay que afrontarlo. Creo que soy de los pocos autores con contacto vivo y directo con vosotros, y no sólo por la Fundación, la revista La Página Escrita o el Premio Literario. Mi casa siempre ha estado abierta para quien quiera hablar conmigo. Quizás mi primer error haya sido creer que me conocíais lo bastante y entenderíais mis palabras sin dramatismos. No ha sido así. Lástima. Soy apasionado, exactamente como lo sois los que estáis ahí, al otro lado. Lo que más me ha dolido ha sido la duda de un buen camarada poniendo en duda mi compromiso con vosotros/as. Claro que intento protegeros, aunque supongo que no soy nadie para hacerlo y punto. Desde que tuve la idea de crear un premio y una Fundación para respaldaros, me comprometí para siempre a defender vuestros sueños.
Bueno, por más escritor que sea me cuesta encontrar las palabras para tratar de expresarme. Siento no haberlo hecho mejor en esos dos artículos. Mea culpa. Ya he decidido no volver a escribir para no levantar polvaredas tratando de “ayudar”, porque está visto que no lo he conseguido.
Vayamos por partes. El artículo en el que hablaba de las autoediciones.
Lo único que pretendía con este artículo era alertaros del peligro que se corre con la impaciencia. Y sé de qué me hablo. Os pedía prudencia, cautela, que no tuvierais prisa, exactamente lo que les he dicho a los ganadores de mi premio estos siete años pasados y a muchos finalistas. Una amiga mía cayó en la trampa de pagarle seis mil euros a un falso editor por editarle su libro. Luego le sacó dos mil más para hacer publicidad ya que el libro “parecía tener muy buena acogida y le faltaba un empujoncito”. Finalmente le sacó tres mil euros más cuando le dijo que iba a destruir o saldar el resto de ejemplares porque “inexplicablemente”, no se vendían, y ella los compró para que no se perdieran. Exactamente hablaba de eso, no de cortaros los sueños ni de que no os autoeditéis. Otra cosa es que crea que la impaciencia no es buena, que tenéis que luchar por la excelencia, que se os pague por un libro porque con eso os sentiréis escritores, y eso se consigue con tiempo. De verdad no entiendo el revuelo causado por mi texto, que se ha tomado por el lado opuesto, como si os frenara. Insisto: hablaba de que tengáis cuidado, nada más. ¿No me expresé bien? Lo siento. Más aún, si alguien se ha sentido ofendido, pido perdón, de corazón. Muchas veces el tono en que se escribe algo no es el mismo con el que lo percibe el lector, y yo tengo fama de explosivo. Pero siempre digo las cosas con el corazón y una sonrisa. Y repito lo de antes: fallo mío por pensar que la mayoría me conocéis bien. Falsa presunción.
Segundo tema: los blogs.
Yo con esto aluciné bastante viendo lo que algunos/as decíais.
Estos días se ha publicado una novela mía titulada “Sólo tú” que escribí hace 4 años. En ella la protagonista es una bloguera. Es decir, ya hace 4 años yo le daba un papel capital a los blogs. En el nº1 de La Página Escrita hay un listado de blogs que conozco porque los apoyo y creo en ellos. Tengo amigos y amigas blogueros. Es más, los blogs SIEMPRE me han tratado muy bien. Y es por eso, precisamente, porque nadie puede sospechar de mí, que me creí en el deber de alertar del peligro de la simplicidad en que puede acabarse. Estamos llegando a una reducción de la cultura circunscrita al simple “me gusta” y no me gusta”, y eso puede llegar a ser alarmante. Yo habla de “formación”, de rigor, de que para hablar del trabajo de un escritor, pintor, escultor, músico, que se ha tirado un tiempo para crear una cosa, lo menos que hemos de exigirnos es seriedad. Nada más. Si esto ha causado otro revuelo, lo siento. Y si no me expresé bien, repito lo de antes: pido perdón. Es obvio que no supe explicarme y que lo que decía como amigo se ha tomado casi como una afrenta. Pero fijáos que escribí ese artículo en un blog nuevo, no de tapadillo o en una revista. Lo hice dando la cara porque “creía” que entenderíais el quid de la cuestión.
En serio, chicos, chicas, ¿pensáis de verdad que una persona que cada año da 3000 euros de su bolsillo a una joven promesa de la literatura, que consiguió en su día que SM editara el libro, que consiguió que se entregara el premio en la misma fiesta del Barco de Vapor y el Gran Angular, que se gasta los ahorros en dos Fundaciones a ambos lados del Atlántico tratando de que la gente escriba, y que acaba de publicar una revista gratuita metiendo en el ajo a un montón de gente, de verdad, repito, podéis dudar de que esa persona os apoya? ¿En serio?
Hay un tercer tema que os ha mosqueado. El empleo que hago de la palabra “quinceañera”. Otro error por mi parte. Los que me conocen, insisto en ello, saben el valor que doy yo a esa palabra y lo mucho que he defendido siempre la pasión de los 15 años, edad que, para mí, marca un punto de inflexión en la vida de muchas chicas. ¡Pero cómo voy a hablar mal de mi gente! Hace 35 años, cuando co-fundé Super Pop, recibí un sinfín de palos por hacer una revista “para fans”. Palos duros. Yo defendí tanto el papel de la fan, que incluso escribí una novela reivindicativa, “Las fans”. Mi casa está siempre llena de esas “quinceañeras” que vienen a verme y con las que siempre charlo una hora y luego regalo libros. Y eso ha sido así desde hace más de 30 años. Así que vuelvo a la pregunta, ¿de verdad creéis que hablaba en sentido despectivo? Pues si es así, tercer error por mi parte, última metida de pata y de nuevo, perdón, perdón, perdón. Lo siento. ¿Me hago el harakiri? (y que conste que escribo esto sonriendo, no en plan dramático).
Mantengo constante contacto con mi gente a través de foros como la Generación Jordilauriana o el Foro de Laura Gallego, en el que tengo varios apartados. Que yo sepa, el buen rollo ha sido siempre lo mejor. La polémica me ha pillado a traspiés porque considero que es injusta viendo mi trayectoria. Otra cosa es que siempre haya gente cabreada o a la que no le gusten mis libros. Eso vale. No sé dónde he leído que “Campos de fresas” se vende tanto porque SM obliga a ponerlo en los colegios. ¡Ya querría SM o cualquier otra editorial tener esa fuerza!
Hice dos artículos creyendo que os ayudarían y casi me echáis a los leones. Muchos sabéis mi historia, porque hice dos Fundaciones, el premio o la revista. Sabéis lo que pasé para mantener mi sueño contra mi padre y mi escuela, y lo que hice para publicar. Intento que entendáis algunos aspectos de todo esto, nada más, porque la mayoría me dice siempre que estáis solos, que no tenéis a nadie con quien hablar de ello salvo los amigos, que tampoco tienen mucha idea del tinglado. Incluso para concursar en mi premio hay cada año largas sesiones en los foros sobre qué letras usar, qué interlineados, etc. Porque es un mundo nuevo en el que estáis entrando. Ray Bradbury decía que los que conocen la vida han de ayudar o compartirla con los demás. Es lo que intento hacer, por lo que veo, con bastante mala fortuna. ¿Tenía alguna necesidad de crear un premio, una revista, las Fundaciones…? No, pero pensé que era necesario. Viendo lo que se ha escrito sobre mí, ahora estoy desconcertado. Pero en lugar de callar aquí estoy, dando la cara.
No sé qué más decir. Escribo esto desde Colombia, donde me ha pillado el lío. Lo mejor será que, desde ahora, me limite a mis novelas. Siempre tendréis la puerta de mi casa abierta para lo que necesitéis, pero de viva voz. No sé si esto volverá a levantar ríos de tinta pero, sinceramente, espero que no, y que las aguas vuelvan a su cauce.
Suelo acabar cosas así diciendo “os quiero”.
Así que os quiero.
Jordi



Ante todo tengo que decir: Jordi, es usted todo un Señor. Presentar mi opinión con respecto a toda esta polémica probablemente sea ya inútil y completamente innecesario, entre otras cosas porque quien me sigue en redes sociales puede conocerla de antemano, pero aún así voy a comentar brevemente lo que me pareció en su día y lo que finalmente se demuestra con su carta de disculpa: nunca he creído que Jordi estuviera haciendo ningún mal con esos artículos. En serio, como él mismo comenta en su carta, con todo lo que hace este hombre por los jóvenes, ¿de verdad pensáis que en algún momento, por remoto que sea, se va a poner en nuestra contra? 

Paso a comentar por partes los dos artículos en cuestión:

Artículo de autoedición.

Algún día voy a tener que escribir un artículo comentando mi propia y larga opinión sobre la autoedición, especialmente porque puedo hablar desde mi más humilde experiencia: Pétalos de papel, al fin y al cabo, no deja de ser una. Como autoeditada, ¿debería haberme sentido ofendida ante las palabras de Jordi en su artículo? La respuesta es “no, en absoluto”. Y no lo hice. Os aseguro que Sierra i Fabra en su artículo está advirtiendo de realidades: he vivido muy de cerca la coedición (que Jordi en su artículo mete en el saco de autoedición erróneamente, eso es un hecho que hay que reseñar) aunque nunca me haya afectado de manera directa y, en serio, no queréis pasar por eso: no queréis pasar por el hecho de luchar por una novela, de escribirla, de mantenerla cuidada, de tener que pagar por ella y, encima, que los beneficios se dividan, que tú apenas veas una cantidad ridícula de lo que crea tu trabajo y, por si fuera poco, los servicios de editorial que te pueden ofrecer no sean en absoluto destacables: coediciones con servicios de corrección, diseño y maquetación pobres se ven todos, todos los días, y los engañados siempre resultan ser los autores. 

En el susodicho artículo, Jordi llama a la paciencia apelando a los quinceañeros, algo que por alguna razón también ha molestado en sobre manera… francamente, me pareció ridículo que la gente se echara las manos a la cabeza porque el hombre cogiera una edad concreta como generalización. ¿Si hubiera dicho “jóvenes”, sin más, habría estado mejor?

Sea como sea, y hablo desde la experiencia: con Pétalos de papel no tuvimos paciencia, es un hecho: no ganamos el concurso al que habíamos presentado nuestra novela y no quisimos dejarla en un cajón, quisimos que el mundo pudiese llegar a ella y descubrirla. ¿Nos ha ido mal? No. ¿Podría habernos ido mejor? Pues quién sabe; quien no arriesga no gana, y nosotras con nuestra autoedición hemos ganado mucho (lectores, que son lo más valioso que podríamos desear tener). PERO, ¿quién nos dice que quizá esperando, quizá sabiendo tener los nervios templados, mandando el manuscrito a editoriales en vez de dar sencillamente el salto y lanzarnos a Internet, ahora mismo nuestros pétalos no estarían en otro lugar? Tal y como yo entendí el llamamiento a la paciencia que hace Jordi, desde el aviso paternalista, venía a ser un “piensa antes de actuar, considera tus opciones y decide, pero no actúes sin más, porque puedes darte el batacazo de tu vida”. Conclusión: autoeditad (no coeditéis, insisto), pero autoeditad seguros de lo que hacéis, seguros de que es lo que queréis y sobre todo autoeditad con criterio: no vale sencillamente subir tu ejemplar a Amazon (por poner un ejemplo, ya que es una fuente de autoedición en los últimos tiempos de lo más recurrida) sin ningún tipo de revisión, sin una portada digna, sin una maquetación correcta: un libro no son solo letras e historias, debe tener unos servicios editoriales destacables. Si vais a autoeditar, aseguraos que la calidad de vuestro ejemplar no tenga absolutamente nada que envidiar a la calidad de cualquier otro libro nacido con editorial.

Blogueros
Aquí hablo desde el “yo teórico literario” que estudia Literatura General y Comparada: los blogueros no-somos-críticos-literarios. Un crítico no da su opinión, un crítico coge evidencias, un crítico se basa en datos fundamentados, un crítico ha tenido que leer mucho absolutamente de todo para poder juzgar una obra en su totalidad, un crítico mira más allá de los gustos personales, un crítico ha tenido que estudiar para ser un crítico, un crítico admite la calidad de algo (ya no solo hablo de literatura) aunque a nivel personal le haya desagradado: ¿alguien se atreve a negar que El señor de los Anillos es un referente de la literatura fantástica? No. ¿A todo el mundo le gusta El señor de los Anillos? Tampoco: a eso me refiero.

¿Quiere decir el hecho de que no seamos críticos literarios que nuestra opinión no importa? ¡En absoluto! Quiere decir que no somos profesionales pero, sinceramente, ¿quién hace blogs buscando profesionalidad? A lo mejor yo estoy engañada, pero considero a los blogs un punto de encuentro y discusión con respecto a la literatura: ¿cuántos libros tienen reseñas contradictorias? ¿Cuántos gustan a unos y disgustan a otros? Si fuéramos críticos habría, en mayor o menor medida, una unanimidad, y no es el caso: de hecho, como lectores solemos buscar bloggers afines a nuestros gustos para seguir sus reseñas, para saber que lo que guste a esa persona en cuestión también nos puede gustar a nosotros mismos. ¿En qué momento los blogs se convierten en una marca de reconocimiento en vez de una marca de entretenimiento?

No creo que Jordi buscase con su artículo desestimar a los blogueros (como de nuevo se confirma en su carta de disculpa), sino sencillamente hacer notar que nos limitamos a expresar nuestras opiniones; y parafraseando su propio artículo: "las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene una". ¿Es eso malo? ¿Significa desprestigio? ¡No! Nadie niega lo importante de la labor que llevan a cabo tanto blogs como páginas de reseñas: en un mundo tan masificado, tan globalizado y tan conectado por Internet, la creación de este tipo de recursos es muy útil: la aparición en estos medios se traduce en publicidad y difusión; y más aún: publicidad y difusión absolutamente gratuitas. ¡Por supuesto que los bloggers son importantes!

El hecho de que no seamos críticos (algo innegable, me reafirmo) no convierte nuestro trabajo en algo inservible: lo convierte, de hecho, en algo todavía más interesante, porque no nos mueve una profesión, sencillamente nos mueve el gusto por los libros: lo divertido de todo esto es el poder discutir con otras personas sobre literatura, poder comentar los puntos fuertes o débiles de los libros que hemos leído, poder defender o no aquella historia, poder descubrir que lo que a uno le gusta a otro le disgusta. Lo bonito de los blogs es descubrir que hay una pasión común entre todos: la lectura. Cualquier escritor, desde el más pequeño al más grande, sabrá valorar eso.


¿Absolutamente de acuerdo con Sierra i Fabra? No.

Por supuesto, no estoy completamente a favor de Jordi en todo; es decir, creo que sus mensajes no han sido en absoluto incorrectos y que siempre han sido escritos desde el cariño y la protección que quiere brindar a los jóvenes escritores y lectores. Sin embargo, creo que en algún momento Jordi no tuvo el tono adecuado; títulos como “Autoediciones: no, gracias” acompañados de subtítulos como “¿Suficiente para calmar y colmar un ego?” llamaban a la polémica y ya preparaban el terreno para la tensión. Eso mismo me hizo fruncir el ceño antes de empezar a leer, aunque finalmente con la lectura del artículo me relajé. En el caso del artículo de Off the Records pasa lo mismo: llamar a su artículo “¿Blogs? ¡Cuidado!” no fue su mayor acierto. Además de eso, en este último artículo comenta un par de cosas con las que nunca estaré de acuerdo, pero es porque soy la persona más estructuralista de este planeta. Jordi dice:


“[…]En ocasiones, el libro, el final o lo que propone el autor ni siquiera es entendido o se tergiversa.

[…] como escritor, he detectado profundos errores de interpretación en los comentarios de decenas de novelas que nadie se ha molestado en subsanar. […] a veces tendríamos que escribirles uno por uno matizando interpretaciones, aclarando equívocos. Un libro puede gustar o no gustar, pero jamás ha de falsearse su contenido por muy ingenuo o poco preparado que esté el que lo ha leído y lo comenta.”
 

Y yo le respondo: teorías de la recepción. Los autores no tienen que matizar nunca, jamás, las impresiones de un lector. JAMÁS. El sentido total de una obra lo da el lector: él decide qué ha significado para él un hecho u otro, él decide qué sentido tiene todo el libro, él decide cómo le ha llegado esa novela. El lector da, en general, dimensión a su lectura.  Como decía mi profesor de Teoría de la literatura: “tú puedes decirme que este texto va de donuts aunque en realidad trate de x; si sabes fundamentarme por qué el texto va de donuts, es correcto”. No tiene sentido decir que los autores deberían ir matizando a los lectores por sus interpretaciones, porque ninguna interpretación es errónea… por no hablar de que sigo esperando a que algún día Barrie se levante de su tumba y venga a explicarme todo lo que quiso decir con Peter Pan. Lógicamente, no va a pasar. ¿Quién nos va a explicar el sentido de obras de autores fallecidos? ¿Quién tiene derecho a matizar a alguien que piensa que Alicia en el País de las Maravillas es solo un cuento o a alguien que ve una crítica al consumo de estupefacientes o a la Reina de Corazones como una caricatura de la Reina Victoria? ¡Señor Carroll, por favor, venga aquí y solucione nuestro gran problema!
 
Peeeeero eso es una cuestión de opiniones: se puede estar de acuerdo o no, y de hecho es un debate de lo más interesante (sí, me encanta discutir sobre teorías de la literatura: estoy disponible y dispuesta siempre que queráis, muchos lo habéis comprobado. I’m a freak), y como tal se puede tratar desde el respeto y la tranquilidad, sin necesidad de insultos o declaraciones ofensivas. Eso es lo que me parece que ha faltado en todo este asunto: respeto.
 
Y como veo que este post se me alarga más de lo estrictamente necesario, hasta aquí llega por hoy. ¿Vosotros qué opináis? ¿Os parecen correctas las disculpas de Jordi Sierra? ¿Y los artículos? ¿Autoedición, mundo bloguero…?

En mi caso solo me resta felicitar al autor por haber tenido la valía de presentar unas explicaciones cuando no tenía ninguna necesidad de ello, así como por haber recibido el premio Cervantes Chico como compensación por toda su carrera en los últimos días.

¡Un beso a todos, extranjeros!

18 comentarios:

  1. CLAP CLAP CLAP CLAP

    Totalmente de acuerdo, No tengo más que añadir, lo has dicho todo :)

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  2. Está muy bien que se haya disculpado y aclarado las aguas, pero no sé, siento que hay algo ahí, como que detrás de todo hay un dedo en su hombro diciéndole: "Jordi, discúlpate que se hunde la opinión que tienen de ti". No sé, solo opino jaja. Por lo demás, me parecieron muy acertados tus comentarios :D

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  3. Totalmente de acuerdo. Creo que se malinterpretó por completo sus artículos y que muchos olvidaron que, al fin y al cabo, estamos hablando de un hombre que hace mucho (MUCHO) para los jóvenes, tal y como él mismo dice en su carta de disculpa.

    ¡Un besito! :)

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  4. Comparto casi toda tu opinión. Además de títulos que predisponían mal, yo también vi desacertado el tono. Su forma de expresarse es muy enérgica, pero puede dar la sensación de parecer soberbio. No sé si me explico... Al no estar cara a cara, no puedes hacerte una idea exacta de la intención, o puede haber confusión, y si quien lee no está de acuerdo, es "enfadón" y tiene poca educación, apaga y vámonos. Me daba la sensación de que creía tener la verdad absoluta con algunas expresiones.

    Yo fui de las que no estuvieron de acuerdo con él en los artículos de forma completa (por cosas como la que has comentado tú al final. Con todo mi respeto, nadie puede, ni siquiera el autor, decirme cómo debo interpretar o entender un libro. Y me gustó menos que a ti lo de quinceañeros...), pero no estar de acuerdo y ponerse a soltar esas burradas que leí por Twitter es otra cosa. No se puede pedir respeto sin darlo. Además, la intención era buena. A veces hay que intentar centrarse en eso y respirar hondo aunque las formas no te gusten.

    Respecto a la disculpa. No es que no sea buena, pero la estuve comentando por Twitter y wa (I'm a freak too) y creo que igual debería haberse tomado algo más de tiempo para relajarse y elegir mejor las palabras y argumentos. Con los que hablé me dijeron que les pareció más un recorrido por su currículum que una disculpa. Y es triste que les transmita eso. Yo espero que sirva para calmar las aguas, pero a mí tampoco me parece la disculpa más acertada, la verdad.

    ¡Besos!


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    1. Lo del recorrido por su currículum es cierto... pero me parece inevitable. Lógicamente habla desde su experiencia y se defiende también desde ella, tal y como yo lo he hecho en mis opiniones desde mis estudios o mis vivencias con Pétalos. Su carrera forma parte de él y, de hecho, parece que con todo esto a la mayoría de gente se le haya olvidado todo lo que hace por los jóvenes; que lo recuerde no me parece incorrecto. El hecho de que se moleste en escribir esa carta, en disculparse aunque no tendría por qué, me parece bastante loable.

      Gracias por el comentario, Loy <3

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  5. Me ha encantado el texto, qué respeto demuestras.

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    1. Se intenta: debatir es una práctica muy interesante y sana siempre que se debata desde el respeto de todas las posiciones ^^

      ¡Gracias, Alba!

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  6. Hola Iria ^^

    Me encanta la entrada, simplemente eso. ¿De acuerdo contigo? Pensaba que iba a decir que no pero creo que en gran parte sí. Lo que pasa es que yo he criticado cómo lo ha dicho, no lo que pretendía decir. Creo que en la única parte que no estamos de acuerdo es en la de los quinceañeros, tal vez porque nos afecta de diferente forma.
    ¿Qué si dudo que si nos apoya? Es una de las personas que más apoya a los jóvenes, no tengo duda. Pero si me centro en los dos últimos artículos… ya dije lo que opinaba.
    Yo no critiqué a Jordi, critiqué sus dos últimos artículos, que es muy diferente. Ahora ha escrito esa carta. Me quito el sombrero ante él, muy pocos harían lo que él ha hecho. Sin embargo, sigo pensando que se equivocó con esos dos artículos
    Los títulos eran de todo menos amistoso. Y un título marca el tono con el que vas a leer el resto de la entrada, al menos en mi opinión. Si pretendía dar consejos, esa no era la mejor forma de empezar (siempre desde mi punto de vista).
    Luego está lo que dice, no solo respeto su opinión si no que en parte la apoyo. Lo de las autoediciones 100% cierto, son muy peligrosas pues hay muchos timos con eso. Pero ahí mete a todo en el mismo saco y eso no es correcto.
    Lo de los blogs… dice cosas ciertas pero se equivoca en muchas.
    Lo que más me ofende es que culpe de todo eso a los jóvenes o quinceañeros ¿Qué pintan ahí? Son errores que puede cometer cualquier persona independientemente de la edad..
    Vuelvo a repetir y no me cansaré, no critico a Jordi, critico sus dos últimos artículos.
    Ha hecho una carta, se ha explicado, me quito el sombrero. Las personas se equivocan y yo soy el primero que tal vez me he equivocado en decir ciertas cosas, ha rectificado, perfecto, ya está, no vale la pena seguir con el tema.

    También decir que estoy hasta las narices de los extremistas, tanto de un lado como de otro, que he visto con esto a varios. Hay unos que solo saben criticar a Jordi e insultarle sin valorar lo que ha hecho anteriormente y otros que le defienden a muerte sin saber admitir que hay ciertas cosas en las que se ha equivocado e insultan a quienes tengan opiniones contrarias a ellos. Pero de esos en esta vida hay cientos, en todas partes.

    Un abrazo Iria ^^ Me encanta tu entrada

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    1. ¡Hola, Víctor! Me alegro de que te haya gustado la entrada ;) Te la pseudo-dedico, que te prometí tu respuesta como digo por ahí arriba. Lo dicho por twitter: por si has podido malentenderlo, en ningún momento he insinuado que tú precisamente hayas criticado a Jordi, ni muchísimo menos. Lo digo por si acaso. Tenías tu opinión, aunque distinta a la mía, y eso no la hace ni mejor ni peor, sencillamente es una opinión válida como cualquier otra ^^

      Si me preguntas por qué se dirige a los jóvenes en la mayoría de sus artículos yo te respondería que es porque es precisamente por los que se preocupa. No lo sé. Es posible que uno de sus errores sea la generalización, pero tampoco pienso que sea con mala intención: una vez más, me parece paternalista.

      Con los extremistas estoy absolutamente de acuerdo: a eso me refería en concreto con la falta de respeto que ha habido en general en todo este tema.

      ¡Un beso!

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  7. Felicidades: por fin una entrada escrita con cabeza referente a todo este asunto. Sí, puede que Jordi haya pecado de impulsivo en sus artículos y haya cometido errores (como todo hijo de vecino), pero vamos, la cantidad de sandeces que he leído sobre el tema es brutal. A más de uno se le tendría que caer la cara de vergüenza, pero en fin, ya se sabe que la ignorancia es atrevida y todo este asunto no hace más que demostrarlo.

    Lo de los quinceañeros me parece una chorrada con mayúsculas. Como tú dices, es ridículo.

    ¡Un abrazo!

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  8. Como ya dije desde el principio, la intención del escritor no cuenta en absoluto, sino la del lector. No hay interpretaciones erróneas. Que un escritor con tantísimos años de experiencia sea incapaz de darse cuenta de que tiene que tener cuidado con sus palabras me parece un poco extraño. El contenido podía ser bienintencionado o no, pero la forma invitaba a una reacción negativa: tanto titular, como subtítulo y el propio tono de los artículos. Eso sí, ha sido capaz de darse cuenta de su error

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  9. A ver JSiF tiene razón. Otra cosa es que dentro de la mediocridad que reina en las autoediciones (sea por prisa del autor,...) tengamos joyitas bien editadas y escritas en las que no han estafado a los escritores, pero no nos engañemos, no suele ser el patrón general.

    Una editorial no acepta o rechaza un manuscrito porque sí. Tiene sus motivos, unas veces con más acierto otras con menos.

    Amén de esto, creo que JSiF solo pretendía hacer un alegato contra la prisa, contra escribir una historia y "sin revisar" pensar que es el nuevo "El cazador nocturno".

    Y si esto ha causado revuelo... pues mira creo que es porque a pocos les gusta que les digan, espera, todavía no estás listo, todavía muy probablemente te faltan experiencias (Neil Gaiman dice que el escritor tiene que escribir y vivir o haber vivido) JSiF está como mushos otros escritores que no se pronucian en contra del libroo rápido, la fama sencilla, el consumir y tirar del nuevo siglo.

    En los blogs, este señor que me enseñó lo que era una radio mágica, pues sigue teniendo razón, hay blogs buenos y malos, tenerlos no implica que tu opinion sea valida o incluso que esa opinion esté fundamentada. Aparte de faltar en algunos de juvenil obras capitales como Momo, Matilda, El silvador del viento,...

    Este señor merece todo mi respeto, no tenia porque aclarar nada pero además él va y lo hace, lo dicho, todo mi respeto.

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    1. Muy de acuerdo con todo, especialmente con primer y el cuarto párrafo.

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  10. A mí me ocurrió como a ti con el de autoedición, me alarmé, pero luego me pareció que lo que decía respecto a no tener prisa por publicar o tener cuidado a un fraude con tu libro.

    Pero el de los blogueros no me gustó nada de nada. Y siguo sin estar de acuerdo con él.

    Aunque me ha parecido muy correcto que escribiera otro artículo disculpándose y aclarando los malentendidos.

    Y me ha gustado mucho tu desacuerdo con él, yo pienso igual :)

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  11. Yo tuve que leer varias veces el de las Autopublicaciones para entenderlo en su totalidad. Con ese estoy de acuerdo sí y no. Entiendo que nos quiera advertir de que no publiquemos a edades tempranas y que tengamos cuidado, pero tampoco es que todo sea caca.

    Pongamos un ejemplo de editorial corrupta: Atlantis. No me digas que no, porque sí. Yo estaría loca para publicar con ellos (aunque para eso tendría que tener bien escrito algo) y además de que hay que tener cuidado. Estoy de acuerdo con él en que hay que fijarnos y nos debe advertir, pero quizás si el artículo hubiera estado escrito de otro modo no habría tanto revuelo.

    Luego está la cosa de "Quinceañeros", que sobretodo a mí si que me molestó (Jóvenes, mejor, que engloba a todos) Para mi es como si JSiF hubiera generalizado de que por los 15 años somos tontos. Yo se que a los 15, o 14, se escriben cacas de vacas (Experiencia propia, claro) pero que también hay gente de 20, 30 o 40 años que escribe cacas. Engloba a los de mi edad como tontos por así decirlo, o al menos como me lo he tomado yo, y que no he visto novelas de niñas de 14 años publicadas (De 17, 18) y que sí, algunas son cacas, pero otras son amor (Véase Pétalos de Papel)

    Lo de los bloggeros, hasta que leí y me enteré tardé tiempo. ¿Críticos? Para mi los bloggeros somos eso, críticos, aunque la RAE diga que tienes que estar licenciado y explorar del tema. Licenciado no, pero saber del tema sí. Leemos por diversión y damos nuestra opinión al mundo, no con la finalidad de críticos, pero si criticando. Y claro, una opinión de alguien que se ha leído 1000 libros juveniles vale más de una persona que se ha leído 20 libros juveniles y los demás adultos. Cuando considero a alguien un crítico, al menos yo, no es que esté licenciado sino que sepa del tema. ¿Que hay blogs que actúan como críticos sin derecho? Sí, pero vuelve a generalizar.

    En definitiva, estoy de 10 puntos en 6'99 de acuerdo con él

    Un besín.

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  12. Totalmente de acuerdo contigo Iria, en todo.
    Entiendo las intenciones de Jordi y las aplaudo pero tal vez las formas no fueron las más adecuadas. No obstante, siempre me quito el sombrero ante este hombre pues, independientemente de que esté más o menos de acuerdo con sus afirmaciones, siempre está donde hay que estar y en este caso es apechugando y tratando de corregir y explicar con mayor claridad sus posturas.
    Un abrazo =D

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