jueves, 23 de agosto de 2012

Vendiendo secretos




Puede que la hayas conocido. Puede que hayas pasado por su lado sin querer y ni siquiera te hayas fijado en su pequeño puesto. Podrías habértela cruzado en dos ciudades diferentes, en dos países diferentes, pero tu mente ha bloqueado el recuerdo. Quizá sí que la reconocieses, pero has preferido pensar lo imposible que es la ocurrencia y has desechado el pensamiento tan rápido como lo has visto llegar. Ni siquiera era la misma cara, pero te movía el mismo sentimiento de curiosidad y repulsión…

Normalmente se esconde en lo más profundo del mercado. Yo la he visto. Allí, donde el sol no debería llegar y, en cambio, casi mágicamente, una cascada de luz se abre paso por una ventanita sucia y olvidada. El reflejo de las lámparas no llega hasta donde está su puesto, pero la luz natural parece hallarse presa en una red que no se puede ver.

Lo que más destacan son las flores, con sus colores vivos. Siempre perfectas, idénticas y diferentes cada vez. Siempre abiertas o a medio abrir, como si no quisieran terminar de mostrarse en todo su esplendor. Ahora recuerdas, ¿verdad? Tú también las has visto. Has pasado de largo y luego has tenido la imagen palpitando en tu cabeza, imborrable. O bien te has parado un segundo, un breve instante de tu efímero tiempo, y has continuado sin volver a rememorar la imagen jamás. Los rosas y amarillos, los naranjas y verdes, se han tornado en sepia y blanco en tu cabeza. Finalmente, con un parpadeo, los colores han decidido apagarse y solo ha quedado el recuerdo de un día cualquiera.

Son flores sin olor. Flores calladas que no llegan a calar hondo dentro de ti, aunque el sentimiento de inquietud ha perdurado y se ha adherido a tu piel. Podrían parecer de plástico en su perfección. Pétalos de tela o de papel, de colores tan imposibles que solamente podrían ser cosa de la mano del ser humano. Pero son reales. Como real es su vendedora, que aguarda sentada, fingiendo dormitar justo al lado del pequeño puesto. Por debajo de sus cabellos despeinados, sin embargo, te observa. Mira más hondo que cualquier otra persona. Llega hasta el corazón y captura, sin que te des cuenta, tus secretos mejor guardados. Sin que nadie la vea se los mete en el bolsillo, convertidos ya en pequeñas semillas.

Veo que empiezas a comprender. Que has caído en la cuenta de cómo nacen sus flores. De por qué se abren tímidamente y parecen guardar un tesoro en su interior. Sé que no te has acercado porque no te has atrevido, pero si presionas la mejilla contra sus brillantes colores escucharás voces. Palabras en tu idioma, en idiomas que conoces, en idiomas que no sabías que existían siquiera. Puede que te encuentres con un tono que del que ya sabes y descubras lo que tu mejor amigo nunca te contó. Puede que oigas declaraciones de amor, tímidas o amargas, o deseos que jamás han sido pronunciados. Entre las espinas encontrarás ácidos silencios y dulces palabras de perfidia.

En el corazón de lo más hermoso aguardan verdades como puñales. Podemos atender a ellas o seguir caminando y alejarnos de la pequeña ventana, que olvidada y sucia, baña con una cascada de luz flores que solo pueden haber sido creadas por humanos.



3 comentarios:

  1. Es un texto precioso, Selene ^^ me ha gustado mucho.
    Por cierto, chicas, os he dejado un premio en mi blog: http://knivesandblood.blogspot.com.es/2012/08/nuevo-premio-para-el-blog.html
    Besitoos.

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  2. Selene,simplemente... ME HA ENCANTADO. Por unos instantes me he rodeado de color y aroma, he entregado mis secretos y he escuchado lo ajenos.
    Felicidades, tu "aguja" nunca dejará de sorprenderme.

    Espero que no te importe que publique un enlace a esta entrada en mi página de facebook. Merece ser disfrutado ;-)

    Un abrazo!

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    Respuestas
    1. ¡Desde luego que no me importa! Muchas gracias, Anuca :) Me alegra haberte hecho escapar de la realidad aunque solo fueran un par de minutos ;)

      ¡Un beso!

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