domingo, 27 de mayo de 2012

Reseña: Rastro, Maggie Stiefvater.

¡Hola, extranjeros! ¡Feliz sábado a todos! Esperamos que la semana os haya ido bien y que no os estéis tostando de calor. Yo voy a derretirme en cualquier segundo, pero antes de eso os traigo la reseña de Rastro, la segunda parte de la saga Los lobos de Mercy Falls, de Maggie Stiefvater. Contiene spoilers de la primera parte, así que si no la habéis leído, ¡huid de esta reseña!

Sin más, os dejo la reseña.


Ficha técnica.
Formato: 15cm x 21,5cm
Páginas: 430
ISBN: 978-84-67-54-36-43
PVP: 15,95€

Sinopsis.
La curación de Sam. La falta de transformaciones de Grace. Los nuevos lobos añadidos por Beck a la manada. El odio del padre de Isabel hacia los lobos… Todos los acontecimientos narrados en Temblor dejan una huella en la vida de sus protagonistas. Ahora, la segunda parte de la saga sigue el rastro de Grace, Sam e Isabel, y el de personajes nuevos tan inesperados e inquietantes como Cole. Rastro añade a la intensidad amorosa de Temblor una trama trepidante e inesperada.

Reseña:
Cuidado, puede contener spoilers de la primera parte, Temblor, que hemos reseñado aquí.

Es primavera: el frío se disipa y el calor empieza a hacer acto de presencia en Mercy Falls. Grace y Sam están juntos al fin, tras haber conseguido superar la licantropía de nuestro protagonista masculino. Isabel carga con la culpa de la muerte de su hermano. Hay nuevos lobos en la manada.

Rastro es un ejemplo de “ese libro que pudo ser y no fue” o “esa saga que no debía haber sido saga”. Tras lo que me gustó el primer libro, no me avergüenza decir que tenía muchas expectativas puestas en el segundo. Quizá por eso terminó resultándome algo decepcionante. Analizando los ingredientes que nos brinda esta segunda novela, podíamos deducir que iba a quedar algo francamente estupendo: un lobo muerto que conlleva un misterio, una estrella de rock convertida, más dificultad en la relación de Sam y Grace, un desarrollo más profundizado del personaje de Isabel… Esas son las bases que nos plantea Rastro y que nos hacen calentar motores. Lamentablemente, el coche se cala nada más arrancar.

En primer lugar, se echa en falta el ritmo del que Maggie hacía gala en el primer libro. Su manera de escribir sigue siendo brillante, pero ha perdido completamente el pulso de la historia: Rastro transcurre a trompicones durante todas sus páginas para finalmente dar con una solución precipitada que resuelve el final en poco tiempo. Sobra mucha narración que no aporta absolutamente a la novela: no se avanza ni en las relaciones de los personajes ni en la acción, sino que se queda estancada en un punto a partir del cual todo te parece lo mismo: Sam y Grace y lo bonito que es todo y lo enferma que está ella, y de nuevo Sam y Grace y sus padres y lo bonito que es todo y lo enferma que está ella, y una vez más Sam y Grace y lo… etc, etc, etc.

En el punto de los personajes hay que destacar uno de los grandes puntos fuertes de la novela: Cole, nuestro nuevo personaje. Hay una variación con respecto al primer libro y es que Rastro se escribe a cuatro voces: se unen la de Cole y la de Isabel para contar su parte de la historia. Seguido de Isabel, hay que decir que este chico se come con patatas a los protagonistas a los que Maggie nos tenía acostumbrados. Cuando aparece llena las páginas, la acción, los diálogos… todo es Cole St. Clair, una problemática estrella de rock que ha terminado convertida en licántropo. Este personaje nació para ser protagonista: tiene un carácter arrollador y más complejidad que cualquier otro de todo el elenco que nos presenta Rastro. Isabel también es ese personaje que brilla. Como Cole, se come a nuestra protagonista femenina y la reduce a nada. Sigue teniendo clase y carácter mordaz, pero a la vez está profundamente tocada por la muerte de su hermano Jack en el anterior libro.

Grace no avanza. Se queda exactamente donde estaba y, si cabe, se empequeñece todavía más: en cierto punto te da la impresión de que sencillamente no va a cambiar en ningún momento, que su madurez brilla por su ausencia y que va a ser sencillamente una cría durante toda su vida. Respecto a sus padres, de los que tanto me quejé en la primera novela, por fin reaccionan y se comportan como padres. Y respecto a Sam, sigue siendo correcto, sin grandes altibajos, mientras se acomoda a su vida como humano.

Como os comentaba, lo peor de esta novela es la manera de resolver la trama: cuando terminas de leer te da la impresión de que toda la historia podría haberse solucionado con doscientas páginas menos, o al menos con menos situaciones repetitivas. Falta constancia en la investigación del misterio del lobo muerto, falta algo que nos deja con mal sabor de boca, y las partes de Grace y Sam son tan iguales unas y otras que terminas leyendo el libro deseando que Cole vuelva a llegar a darte un respiro.

En definitiva, decepcionante si te gustó mucho la primera parte, pero Maggie Stiefavater sigue siendo buena escritora. Pierde ritmo y pierde “gancho”, pero su narración sigue siendo de primera, sencilla y directa, adaptándose perfectamente a la voz de los diferentes personajes para dejar patente la diferencia de sus personalidades.

Me es muy difícil puntuarla, puesto que hay cosas que me han gustado mucho y otras que no me han gustado nada… Se queda con un 3 de 5. 

3/5

1 comentario:

  1. No he leído la reseña, que lo sepas. Te he hecho caso. Ahora me he quedado con las ganas… ¿Cómo dices que se llama el primero? :)

    Besos

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