lunes, 28 de mayo de 2012

Reseña: El anillo de Salomón, Jonathan Stroud

Título: El anillo de Salomón
Título Original: The Ring of Solomon (inglés)
Serie: Bartimeo (trilogía más precuela)
Autor: Jonathan Stroud
Editorial: Montena
Año de publicación: 2011 (octubre)
ISBN: 978-84-8441-757-6
Páginas: 411
Booktrailer (en inglés)

Sinopsis:
¿Qué hace un genio como yo convertido en un vulgar esclavo? Antes era poderosísimo... y miradme ahora: en pleno siglo x antes de Cristo y a las órdenes del cretino de Khaba. Me paso los días recolectando alcachofas (pero solo las más bonitas) o picando hielo de las montañas para que los sorbetes del rey estén bien fresquitos. Y todo porque mi amo tiene miedo de un arito de oro... Bueno, en realidad es el anillo mágico de Salomón, rey de Jerusalén. Con él puesto es capaz de invocar ejércitos enteros de espíritus malvados y amenazar a los hechiceros, reyes y guerreros para que le ofrezcan sus servicios y riquezas. Parecen todos perritos falderos...
Por suerte he conocido a Asmira, una niñita muy espabilada (¡utiliza las dagas como un demonio!) a quien la mismísima reina de Saba ha encomendado una misión secreta. Cuando me la camele, seguro que podremos conseguir muchas cosas…

Opinión Personal:
Bartimeo, coprotagonista de El amuleto de Samarkanda, El ojo del Golem y La puerta de Ptolomeo, ha vuelto. Algunos lo reconoceréis como el fiel servidor de Nathaniel, pero esta vez Jonathan Stroud nos trae una aventura muchos años antes de los sucesos que ya hemos tenido la oportunidad de disfrutar en otros libros. En esta ocasión Bartimeo trabaja en la Jerusalén del Rey Salomón para otros amos menos amigables (o jóvenes). Para los que no lo conocéis, sin embargo, no os preocupéis: el tomo es autoconclusivo y, además, puede que os inste a acercaros a los otros volúmenes de esta saga en la que Stroud nos sumerge en su mundo de magia, hechiceros, intrigas y demonios.

El protagonista indiscutible de esta serie (como bien indica su nombre) es Bartimeo, el genio (pero genio de familia demoníaca, no penséis en el genio de Aladdin): uno de los personajes más divertidos, contestones, rebeldes y con la más alta autoestima que he tenido el placer de conocer. Y, como en anteriores veces, él es uno de los narradores, junto con otro omnisciente, en tercera persona que se encarga de hablarnos de lo que el demonio no puede ver. ¿Si hay diferencia entre los dos narradores? Sí, muchísima: Bartimeo es divertido e irreverente, regalándonos su humor y unas notas a pie de página que no os podéis perder. El otro narrador, en cambio, es bastante neutro, por lo que a veces (sobre todo en el planteamiento de la historia) puede llegar a parecernos un poco aburrido en comparación con la voz de un personaje tan carismático.

Pero no es Bartimeo el único digno de mención en el libro. Stroud consigue traernos, una vez más, una serie de figuras secundarias tan vivas como nosotros, además de alguien que hace compañía a nuestro protagonista en sus andanzas: Asmira, una muchacha fuerte y decidida que ha sido encargada con una misión imprescindible para el reino de Saba. Tengo que decir que en algunos momentos se le pilla un poco de manía por su testarudez y su fanatismo, pero a su favor diré que es un personaje redondo que crece y que al final me ha sorprendido gratamente. Este es su viaje de autodescubrimiento, por decirlo de alguna manera.

Sin embargo, para mí un libro vale el doble si tiene algo detrás. Este lo tiene. El anillo de Salomón, aunque sencillo en su argumento (lo que se agradece, porque hace de la novela algo ligero), tiene un pequeño mensaje detrás. O, más bien, una reflexión: primeramente, sobre el poder y sus implicaciones; en segundo lugar, sobre la libertad. No hay que olvidar, al fin y al cabo, que Bartimeo es esclavo de todo aquel que lo convoca y yo, al menos, siento una incomparable satisfacción cada vez que consigue deshacerse de uno de sus amos (a lo Lazarillo de Tormes, pero con canibalismo). La historia parece decirnos que todos somos esclavos de una u otra manera, por lo que debemos tomar las riendas de nuestra vida en vez de dejar que otros decidan por nosotros. Un comentario profundo, lo sé, pero no imprescindible para disfrutar de un buen libro de aventuras, acción y humor.

Probablemente mi espíritu de romántica querría que el señor Stroud hubiera incluido una pizca de romance en la mezcla, pero no lo he echado en falta. Al fin y al cabo, mejor no ponerlo que forzarlo con calzador, como hacen algunos escritores.

Nota: 4/5.
¡Os lo recomiendo, jóvenes aventureros!


2 comentarios:

  1. Pueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeess....
    El primero lo he cogido 914864746 veces de la biblio y no lo abro.
    No hay tiempo. Las Enanas también tenemos trabajo.

    Muchos besos :D

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