martes, 3 de abril de 2012

Reflexiones temporales. Obra: La persistencia de la memoria. Dalí.


Hoy no traigo una historia. Hoy no traigo ni romances pasados ni cuentos de muñecas, y tampoco confesiones escondidas tras otros rostros. Hoy tampoco traigo un relato más allá de una ilustración o una obra, aunque podáis ver esos maravillosos relojes derretidos de Dalí coronando la entrada. Hoy traigo, irremediablemente, una simple reflexión.

Los que me conocen saben que hace unos días tuve un pequeño accidente que, por suerte, ha quedado en nada. Un susto que, por unos segundos, me arrebató la respiración. A mí y a las personas que me acompañaban. Fue sólo un instante y ni siquiera puedo recordar exactamente cómo pasó, pero la experiencia me ha dejado (es imposible negarlo) cuanto menos turbada. Tengo dieciocho años y el viernes pasado estuve a punto de no sumar ni un segundo más. Lo que ocurriese o no, es irrelevante. El hecho mismo del accidente tiene poca importancia. Lo verdaderamente apabullante es de lo que me di cuenta en ese momento. En la noche que sobrevino después, en la que me quedé con los ojos abiertos mirando la oscuridad de mi cuarto, pensando que podía no haber vuelto a ver las paredes llenas de pinturas, fotografías o recuerdos de cuando era niña.

Hoy os hablo del tiempo.

¿Alguien se ha parado a pensar en lo que es verdaderamente tiempo? Yo lo había hecho antes y había considerado el presente como lo más importante. Hoy, ahora, me doy cuenta de que aunque pensara así, no lo cumplía. ¿Cuánto tiempo, cuánto presente perdemos con problemas insignificantes? Con discusiones sin sentido, con pensamientos innecesarios, dándole miles y miles de vueltas a un mismo asunto. Cuánto tiempo perdemos a lo largo de nuestra vida que pudo ser empleado en mil cosas más: en mil vivencias, en mil sentimientos, en mil alegrías. En mil sueños.

Es más, siguiendo con este pensamiento no pude evitar pensar en el propio presente. ¿Existe? Tengamos en cuenta que el instante en el que leéis este escrito (a todas luces poco importante, meros desvaríos de una mente inquieta), ya es pasado en el segundo que leéis esta palabra. El presente es tan efímero que no es real, siquiera. Es un cúmulo de instantes que pasan entre nosotros sin que nos demos cuenta: uno es suficiente para cambiarlo todo. Un segundo, sin importar lo que haya pasado con anterioridad, puede significar triunfo o derrota. Entonces, ¿qué es eso de vivir el presente? ¿Qué tenemos que hacer realmente, si el presente ni siquiera existe? Pensar en el futuro es un error, pero este segundo ya es futuro. El momento en que terminéis de leer será futuro con respecto a este instante presente, que ya es pasado. ¿Es entonces el pasado lo único que de verdad es real? Lo único que permanece y que persiste. Lo único que va a seguir ahí, lo único seguro. Pensando así, ¿es que el pasado es aquello a lo que debemos agarrarnos? No, definitivamente no. El pasado nos crea, pero no debe condicionarnos. Nos hace, pero somos independientes para seguir caminando. No completamente desligados de él, pero sí tiernamente agarrados de su mano. Sin dudas ni temores al mirarle a la cara, pero con la completa seguridad de que te va a acompañar toda tu vida. El pasado es aquel amigo al que, sin importar las veces que te haya traicionado, puedes seguir considerando compañero.

Entonces, ¿qué es el tiempo? El tiempo es nada. Son dedos de niebla que acarician nuestras mejillas, viento que revuelve nuestros cabellos, brisa que nos toca sin que nos demos cuenta. Ronda a nuestro alrededor pero no podemos capturarlo, igual que el aire, igual que un fantasma que susurra nuestro nombre. Ayer, hoy y mañana son a su vez una sola cosa que siempre quedará reducida a “ayer”.

¿Qué sentido tienen estas líneas, os preguntaréis algunos? ¿Qué demonios quiere decirnos? Probablemente nada. Probablemente sea sólo una adolescente inquieta en medio de un bar, que escribe por pura inercia sobre algo tan insustancial como el tiempo. Probablemente sólo busque algo de calma en las palabras, después de un pequeño susto. Probablemente se olvide de cada frase aquí escrita cuando termine su alegato.

Sólo me resta decir una cosa: Tiempo, me quedo con este instante. Este en el es que escribo “escribo”, en el que suspiro y me muerdo el labio. Me quedo con este, con el siguiente y con los mil más que vendrán (porque vendrán). Me quedo con el segundo en que te reto a no dejarme disfrutarlos.

A vosotros: el instante en que terminaréis de leer ya es pasado. Vivid el siguiente.

13 comentarios:

  1. Por tu pasado...
    Por este presente efímero...
    Por todos tus futuros...
    Chapeau

    A ese segundo sin aliento: Mejor suerte la próxima vez, ella sigue aquí! ;)

    Bienvenida, soy Vilches, encantado de conocerte ¿tú eres..?

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    1. Ni idea de quién soy :P

      Graciaaaas :)

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  2. Vamos a ver...

    Ya estoy sufriendo bastante con la salud de George R. R. Martin para que salgas tú y nos des estos sustos!!!
    Me alegro que se quedase en eso, un susto. ;-)
    Para mi, mi pasado, mi presente y mi futuro no son si no partes de una misma cosa, mi vida. hay que vivir cada día como si fuese el primero y el último de esta.

    Y ahora... deja de leer y sigue escribiendo!

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    1. Es que me gusta manteneros en tensión :P
      Estoy de acuerdo, Feannor. A vivirlo todo e intensamente.
      Me tenéis esclavizada xDD Pero vaaaaale.
      ¡Gracias por comentar!

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  3. Holaa!!!
    Me alegro de que todo se quedase en un susto.
    Estos momentos parecen poca cosa pero marcan un antes y un después en la manera de ver las cosas y en este caso en la manera de ver el tiempo ^^
    Un texto precioso. Me ha encantado. Y una reflexión con muchísima razón.
    Un besazo!!

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    1. Gracias, Loida :) Encantada de tenerte por aquí.

      ¡Un beso enorme!

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  4. Encantada de conocere
    Visitar tu blog ha sido un placer
    Un Abrazo

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  5. Gracias y bienvenida, Princesa ^^

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  6. Es difícil saber el tiempo que nos queda
    Y menos mal que no ha pasado nada y lo que quiera que haya pasado fue un susto.
    Pero yo creo que hay que pensar y actuar como si hoy fuera el último día de nuestra vida. No dejar nada para mañana porque no puede haber.
    Hay que tener planes, ilusiones, sueños... pero cumplirlos.
    Y como dice Lannie (La forense refiriéndose a los cadáveres) , de la serie Castle:

    "-Todos tenían planes, Kate, cosas que iban a hacer cuando sea el momento adecuado. Ir en un crucero, perder cinco kilos, enamorarse.Pensaban que tenían todo el tiempo del mundo. Pero nadie lo tiene"

    Y es que el tiempo hay que aprovecharlo

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    1. Completamente de acuerdo :) El consabido "mañana puede ser demasiado tarde". El problema es que, por muchas veces que nos lo repitamos, ¿cuántas veces se nos olvida la teoría y finalmente no la llevamos a la práctica?

      Y a mí también me gusta Castle <3

      ¡Gracias por pasarte, Natalia! ¡Besos!

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  7. Antes que nada debo decir que me alegra enormemente que todo quedara en susto, fuera lo que fuese que sucediese.
    He disfrutado muchísimo con los "desvaríos de tu mente inquieta" y concretamente el retalito que me ha conquistado es:

    «El pasado nos crea, pero no debe condicionarnos. Nos hace, pero somos independientes para seguir caminando. No completamente desligados de él, pero sí tiernamente agarrados de su mano. Sin dudas ni temores al mirarle a la cara, pero con la completa seguridad de que te va a acompañar toda tu vida. El pasado es aquel amigo al que, sin importar las veces que te haya traicionado, puedes seguir considerando compañero».

    Para mí "el tiempo", la vida, es como un libro. Un libro del que es maravilloso leer cada capítulo línea a línea, párrafo a párrafo, página a página, enganchada a la historia con la ilusión y la intriga de lo que contendrá el siguiente pero sin pretender echarle un vistazo, resistiendo la tentación de maquinar acerca de lo que nos tiene preparada la pluma de la surge nuestro devenir y deleitándonos con el escenario que crea en ese justo momento, que como tú bien dices ya sólo en el momento de imaginarlo es pasado.

    En fin, no me hagas mucho caso, supongo que yo también tengo la mala costumbre de desvariar, jejjje ;-D

    Besin

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    1. Me ha gustado mucho, mucho tu comparación. No puedo estar más de acuerdo. Los desvaríos después de todo son bastante buenos ;)

      ¡Gracias por pasarte, me alegro de que te haya gustado! Un besazo ^^

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  8. Guau!!!
    ¡Qué pena que tengan que pasarnos estas cosas para darnos cuenta de lo que tenemos y de lo que nos puede faltar!

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