sábado, 7 de abril de 2012

Donde te lleve el Viento. Pintura por J. W. Waterhouse

(Windflowers por John William Waterhouse)


Donde te Lleve el Viento

Érase una vez, hace mucho tiempo, un reino muy lejano en el que nació una hermosa niña que creció para convertirse en una princesa. Cuando eso pasó nadie se sorprendió de que fuera la más bella: mejillas sonrojadas, piel de porcelana y cabello largo y espeso que se agitaba en la brisa. Sin embargo, sus ojos siempre estaban tristes y el rey, compungido, decidió conceder su mano a aquel que consiguiera hacerla feliz.

Pronto llegaron de todos los reinos vecinos personas viejas y jóvenes, ricas y pobres, que prometían tener la clave para la sonrisa de la princesa. Uno por uno fueron desfilando ante ella, postrando a sus pies descalzos joyas, riquezas, comida e incluso libros. Quizá estos últimos fueran lo que más le gustaron, pero había algo en las páginas de papel que no la acababan de convencer.

Un día, cuando a la joven habían intentado hacerle cosquillas, un peinado nuevo, le habían traído ropas de oro e incluso había bajado una estrella del cielo para saludarla, llegó ante ella un muchacho sin nada en las manos. Vestía como un plebeyo, pero en sus ojos brillaba la magia de quien sabe mil historias.

—Princesa, cuando volvamos a vernos estaré preparado para haceros sonreír cada día. Escucharéis de mis hazañas.

Y sin una palabra más el muchacho se dio la vuelta y salió de la sala de audiencias. Todos en el castillo se asombraron y rumores se extendieron más allá de aquellas tierras. La princesa también estaba perpleja: su curiosidad había despertado con aquella entrada y aquella salida tan enigmáticas.

Al día siguiente, mientras se sentaba frente al espejo, deslizando el peine por sus largos cabellos, un pequeño capullo de flor entró volando por la ventana abierta. Como guiado por una mano invisible, se posó sobre el regazo de la princesa. Al contacto con sus dedos los pétalos se abrieron. Ella se acercó la flor al oído.

—Buscaba lo más hermoso del mundo y he acabado en vuestro regazo. Viento me ha traído hasta aquí: Él sabe cumplir los deseos más profundos del corazón.

Al día siguiente, mientras recogía flores, una brisa suave se levantó. Un pajarillo planeó en sus alas y se posó sobre el hombro de la princesa. Ella le ofreció su atención.

—Buscaba un lugar donde descansar y he acabado en el más gentil de las ramas. Viento me ha traído hasta aquí: Él sabe cumplir los deseos más profundos del corazón.

Aunque el objetivo cambiaba, los mensajes que siguieron eran los mismos: una piedrecita había encontrado en su zapato un lugar confortable en el que vivir, una semilla había encontrado en una esquina de su cuarto el mejor sitio para crecer, un pétalo había encontrado en su pecho un escondite adecuado en el que dejar un deseo que la luna le había contado. Y todo gracias a la ayuda de Viento.

Finalmente la princesa le preguntó al rayo de sol que la había despertado esa mañana dónde podría encontrar a aquel maravilloso mago que hacía todos los deseos realidad. Ella quería pedir felicidad, pues su corazón no parecía capaz de sentirla.

—Nosotros no sabemos dónde se encuentra —fue la respuesta llena de luz y calor—. Simplemente tenemos fe. Y él se encarga del resto.

Esa tarde, mientras la princesa caminaba sola por el jardín, un tremendo vendaval se levantó. Al principio se resistió, pero luego dejó que el aire se llevase sus problemas y la guiase a donde fuera que la estuviese llevando. Sus pies descalzos se levantaban por ratos del suelo y su cabello ondeaba como una bandera sin patria. Tras una breve caminata que la alejó del palacio y del pueblo, el viento cesó y se quedó dormido sobre la hierba. Ella estaba delante del muchacho que le había ofrecido sonrisas cuando se volviesen a encontrar.

—Habéis escuchado de mis hazañas y habéis venido a mí. ¿Queréis ser feliz, princesa?

Era una tontería dudar después de haberse presentado en aquel lugar.

—Decidme qué tengo que hacer.

—Sólo tenéis que ir donde el viento os lleve. Él sabe lo que los corazones de las criaturas más anhelan.

Viento le tendió la mano.

La princesa sonrió y se dejó envolver por la brisa.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, eres muy amable :) Me alegra que te guste.

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  2. ¡Madre mía! ¡Que preciosidad! Me encanta...
    Además de eso, también quiero mencionar, que en cuanto pueda me pondré a leer Pétalos de papel, parece ser que es un libro increíble.

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  3. preciosa historia de amor para trabajar con mi primer proyecto de novia

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