domingo, 11 de marzo de 2012

In memoriam. Texto conjunto. Ilustraciones de Bea González.

Hoy es 11 de Marzo. Hace ya ocho años que muchas vidas se perdieron en las vías de un tren y trescientos sesenta y cinco días desde que una catástrofe natural asoló las costas de Japón, llevándose en sus brazos de mar otras tantas almas. Desde nuestro pequeño espacio, Selene y yo queremos rendir un pequeño homenaje no sólo a aquellos que se perdieron, sino a todos los que tienen que seguir con la pérdida. A las familias, amigos o simples compañeros. A todos aquellos que perdieron a alguien. Nuestras palabras no tienen más fin que llevar a vuestra boca una sonrisa, a vuestro corazón una esperanza y a vuestra mente un recuerdo. In memoriam. No les olvidamos.

Bea González participa también en este homenaje brindándonos sus ilustraciones, que dan color a un día que está pintado de negro. Gracias, Bea.
***



A veces pasa. A veces cambia todo en un instante, en un segundo imperceptible que no sabremos siquiera explicar. A veces pasa… 
Miramos atrás. Sólo quedan leves fluctuaciones en el aire, formas y recuerdos indefinidos, memorias inconclusas, incompletas. Falta de aire, de aliento. Caos y lágrimas. El segundo en el que todo cambia sigue siendo imperceptible: ni siquiera sabemos cómo, cuándo o por qué. Miramos atrás y miramos sin comprender. El tiempo se ha congelado en ese minuto, en ese instante, en esos ojos cerrados que nunca más volverán a ver. El pasado deja tras de sí senderos de colores perdidos, de destinos desanudados y de luces que se apagan...
Y seguimos mirando atrás. Pese a todo, nuestros ojos siguen anclados a ese tiempo de ayer, a ese segundo indeterminado. Miremos más atrás de lo que miramos. Veamos más de lo que vemos. Buscar ese segundo de cambio es incomprensible, inservible. Apenas es la ondulación de una nota sobre una partitura, esa perturbación en el aire de la que nadie será nunca consciente. La verdadera memoria está más atrás, mucho más atrás. Antes de subir a ese tren, antes de que se pusiera en marcha; antes de esas olas, antes de los temblores… 
...Antes de la muerte, donde estuvo la vida.

Vidas preciadas que se congelan en los instantes vividos. Que se pierden en los pequeños milagros. La mínima expresión es que todos eran humanos. Todos tenían pasado. Todos respiraban y tenían corazones palpitantes aún en sus pechos. Los cuerpos rotos hablan de sonrisas que se ha llevado el viento. De miradas furtivas. De lágrimas de felicidad y de tristeza. No es necesario que se diga que amaron. En momentos de terror el odio no existe. Solamente los recuerdos. El silencio oprime los oídos con voces de seres queridos. El cielo se deshace en besos sobre el rostro. El primer descubrimiento de la infancia. El primer paso. La primera palabra.

Vidas anónimas con nombres borrados por el tiempo. Recordadas en lápidas de piedra y escritas en cristal. En una playa lavada por las olas. En un firmamento lleno de estrellas que nadie sabe leer.


Tiempo de mirar al presente. De recordar con templanza, de sonreír con pasado. Es tiempo de desafiar el día a día y retarle a volver a arrebatarnos. Es tiempo de prometer guardar espacios cuidadosos en nuestro corazón, rincones especialmente dedicados a quien se perdió en algún momento. A ellos. A todos. Se les lleva dentro y viven a nuestro lado. Ahora amanece después de la oscuridad y es ya la hora de salir de casa. Coger un nuevo tren y ver el mundo correr a través de las ventanas. Volver a bañarse en el mar y divertirse provocando sus olas. El tiempo es nuestro. El segundo imperceptible sigue siendo inevitable, por eso debemos jugar con él; tomarlo entre las manos y cuidarlo como a una mariposa suavemente posada entre nuestros dedos. Echará a volar antes de que podamos sentir que es realmente nuestro.

En memoria, por todos los que no pudieron, vivamos.

Vivir para crear nuevos momentos, nuevas ilusiones. Puede que no podamos llenar nunca la falta, pero la tristeza solamente hace el vacío más grande. Lo llena de temores, de pesadillas infantiles. Las lágrimas erosionan el fondo del corazón y se desbordan para ahogar los recuerdos felices.
El tiempo sana. El pasado fue tormenta implacable que azotó nuestras costas. Que sumergió nuestras esperanzas e hizo tambalearse incluso al sol. El presente es nuestro para reconstruir lo que se ha perdido. Reconstruir vidas, reconstruir memorias. Reconstruir ciudades y almas y reforzarlas contra futuras inclemencias. No hace falta excavar trincheras, sin embargo. El miedo solo genera miedo, despojándonos de nuestra humanidad. Abramos las alas y volemos. El límite es el cielo.
Solamente hay que tener fe. En nuestro presente. En su futuro.
 
Porque en el futuro están escritas todas las promesas que algún hicimos. Todos los pasos que nos quedan por dar. Todos los sueños que esperan a ser cumplidos. Todos los pétalos que guardamos a buen recaudo en el corazón. El futuro es un horizonte infinito, de colores que se confunden en el cielo y llegan hasta las estrellas. En el futuro está la vida. Caminemos hacia ella, dejando estelas bajo nuestros pies. En el futuro, sin saberlo, también están ellos.

Porque el futuro son todas las posibilidades. Porque el futuro es aquello que queramos ser. El futuro es imaginar y extender la mano para alcanzar lo que nos propongamos. Nosotros somos el futuro. En este juego peligroso, donde podemos herir y ser heridos, el futuro aún se abre brillante. Hay cielos azules que se extienden hasta el infinito. Hay puertas abiertas a cada una de nuestras fantasías. Ahí, en alguna parte, ellos nos observan.
Futuro es la esperanza que aún queda en el fondo de la caja. 

En memoria de las víctimas del 11 de Marzo de 2004 y el 11 de Marzo de 2011.
Iria y Selene.


7 comentarios:

  1. Emocionado y el corazón roto. Clavado en el sito, una vez más, nunca suficiente. Me rompe la fuerza de este abanico de imágenes. Es sentimiento puro, destilado gota a gota. Mi pésame, mi requiem, mi recuerdo. Una lágrima sincera como muestra de respeto al pasado. Una sonrisa al futuro.
    A veces vuestras palabras parecen surgidas del principio y del final de los tiempos. Hay ecos lejanos de voces sin dueño que juegan al secreto entre los puntos y comas de vuestros textos.
    Simplemente delicioso.

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    1. Gracias, Vilches. Hoy el mérito, sin embargo, es de otros. Es por ellos.

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    2. No hay que darlas, Iria. No se merecen.

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  2. Me he emocinado al leerlo. Es tan sencilo, tan elegante y la vez tan lleno de sentimiento que es imposible leerlo sin que se haga un nudo en la garganta.

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    1. Gracias, Andrea. Tus palabras son un honor :)
      Un abrazo.

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  3. aun tiembla mi corazón tras este post... ¡que grandes son estas chicas!

    Me encanta la iniciativa...un día triste que es necesario estar cerca de los que han sido marcado este día

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    1. No había leído este comentario hasta ahora, Josema. Gracias :)

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